Se publicaba hace unos meses en la revista Plos One este estudio sobre una costilla procedente de un individuo Neandertal de Krapina (Croacia) que presenta evidencias de displasia fibrosa. La relevancia del estudio radica en que es poco frecuente documentar estas evidencias ya que es raro encontrarlas en el registro fósil humano.
El aspecto radiológico de la lesión, la localización dentro del cuerpo de la costilla y la edad adulta estimada del individuo ha llevado a los investigadores a sugerir que el diagnóstico más probable es la displasia fibrosa.

Radiografía de la costilla 120.71 (Neandertal). Arriba: vista superior/inferior. abajo: vista lateral.
Radiografía de la costilla 120.71 (Neandertal).
Arriba: vista superior/inferior. abajo: vista lateral.

La displasia fibrosa es una de las enfermedades tumorales benignas más comunes. Es un trastorno del desarrollo del hueso en el que las lesiones forman tejido fibroso y espículas de tejido óseo. El hueso esponjoso medular se sustituye por tejido fibroso.
Hay diferentes tipos dependiendo del número de lesiones, si hay una lesión se denomina monostótico, si las lesiones óseas son múltiples recibe el nombre de poliostótica . La forma monostótica es la más común.

La región en la que es más frecuente que aparezcan lesiones es en las costillas.

La metodología que emplearon consistió en un estudio radiográfico de la costilla. El aspecto de la displasia fibrosa de una costilla es la de una lesión de crecimiento lento con un patrón de la destrucción del hueso que puede aparecer redondeado, alargado o lobulado y se encuentra en el centro de la cavidad medular (imagen izquierda).

Como decía al principio, la relevancia de este estudio radica en que es bastante poco frecuente encontrar en el registro fósil evidencias de enfermedades neoplásicas. La dificultad para diagnosticar esta enfermedad viene dada tanto por la ausencia de tejidos blandos (importantes en la elaboración de muestras histológicas) como en el estado de la muestra, ya que los procesos tafonómicos asociados (descomposición después del entierro, fragmentación, erosión, etc.) no contribuyen a facilitar su estudio.

Hay autores que sostienen que el aumento de la frecuencia de las enfermedades neoplásicas se correlaciona fuertemente con el reciente aumento de la duración de la vida humana y con la edad (Aufderheide y Rodríguez-Martín 1998).
Hay que tener en cuenta que los individuos neandertales tenían una esperanza de vida más reducida en comparación con los humanos actuales, y que para estas poblaciones un “anciano” era un individuo de “mediana edad” en una población actual.

La mayoría de autores argumentan que los casos de enfermedad ósea neoplásica son raros en las poblaciones humanas prehistóricas. Es en este contexto que la identificación de un Neandertal de aproximadamente 120.000 años con una lesión osteolítica primaria es, tal y como dicen los autores, muy sorprendente y proporciona información detallada sobre la naturaleza y la historia de la asociación de los seres humanos a la enfermedad neoplásica.

Bibliografía.
Aufderheide AC, Rodriguez-Martin C. (1998). The Cambridge encyclopedia of human paleopathology. Cambridge: Cambridge University Press. 478p.

Monge J, Kricun M, Radovcˇic´ J, Radovcˇic´ D, Mann A, et al. (2013) Fibrous Dysplasia in a 120,000+ Year Old Neandertal from Krapina, Croatia. PLoS ONE 8(6): e64539. doi:10.1371/journal.pone.0064539

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