Las osteonas son los elementos básicos estructurales de la matriz del hueso cortical mineralizado en mamíferos y grandes tetrápodos. También se pueden denominar Sistemas de Havers (Hall, 2005).

Los huesos podemos estudiarlos desde un punto de vista macroscópico (compuesto por el tejido óseo compacto y el tejido óseo esponjoso) o microscópico, que es el que ahora nos interesa. 

Estructura interna del hueso en detalle.
Estructura interna del hueso en detalle.

Microscópicamente podemos hacer una clasificación, ya sea atendiendo a (Martínez-Maza, 2007):

  • la organización de su matriz ósea:
  1. Hueso inmaduro: de rápido crecimiento, formado por una matriz ósea de fibras de colágeno agrupadas, con los osteocitos distribuidos aleatoriamente. Se encuentra en embriones y en individuos jóvenes de crecimiento rápido (Hillier & Bell, 2007).
  2. Hueso lamelar: presenta una matriz formada por fibras de colágeno entrecruzadas unas con otras y está asociado con una baja tasa de osteogénesis, por lo que es común en individuos adultos (Martínez-Maza, 2007).
  • su patrón de vascularización:
  1. Tejido óseo primario (osteonas primarias)
  2. Tejido óseo secundario (osteonas secundarias).

Las osteonas primarias tienen un canal central que contiene dos o más vasos sanguíneos, pero carece de una línea de cemento que la delimite (Hall, 2005).
Las osteonas secundarias están delimitadas por una línea de cemento, y en su centro tienen el canal de Havers, que contiene vasos sanguíneos y nervios (Pfeiffer et al., 2006). Este tipo de tejido óseo sustituye al tejido óseo vascular primario e implica un proceso de remodelación ósea cortical (Enlow y Hans, 1998; Martínez-Maza, 2007). Las osteonas secundarias, a su vez, se dividen en varias categorías:

  • Tipo I: son las osteonas típicas, ya explicadas.
  • Tipo II: se forman a partir del canal de Havers de una osteona ya existente.

Las osteonas secundarias (imágenes inferiores) están delimitadas por las líneas de cemento, que las separa del resto de tejido óseo. A su vez están formadas por “bandas” llamadas lamelas, producto de la actuación de las células óseas (osteoblastos y osteoclastos). En las osteonas se pueden observar lagunas osteocíticas, estas estructuras engloban a los osteocitos (un osteocito es una célula ósea que aparece cuando los osteoblastos quedan gradualmente envueltos por su propia secreción de materia ósea)(Bloom & Fawcett, 1995). Las lagunas osteocíticas tienen largas prolongaciones contenidas en conductos llamados canalículos, que desembocan en los canales de Havers de las osteonas para el intercambio de productos celulares de desecho, por nutrientes y oxígeno (Gartner & Hiatt, 2011).

Osteonas secundarias.
Osteonas secundarias. (www.gettyimages.com)
Osteona secundaria en detalle. Marcadas las estructuras principales de una osteona.
Osteona secundaria en detalle. Marcadas las estructuras principales de una osteona.
(Modificado de http://www.gettyimages.com)


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto adaptado del Proyecto Fin de Carrera de Marta Menacho (2012) “Estimación de la edad de muerte en restos neandertales de El Sidrón (Asturias) mediante métodos de histomorfometría”. Universidad Autónoma de Madrid y Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC.

Bibliografía.
Bloom W, and Fawcett DW. 1995. Tratado de Histología. Madrid: Interamericana McGraw-Hill.

Enlow DH, y Hans MG. (1998). Crecimiento facial. Mexico.: McGraw-Hill Interamericana.

Gartner L, & Hiatt J. 2011. Atlas color de histología. Mexico: Editorial Medica Panamericana.

Hall B.K. (2005). Types of Skeletal Tissues. En: Bones and Cartilage. San Diego: Academic Press. p 3-12.

Hillier ML, y Bell LS. (2007). Differentiating Human Bone from Animal Bone: A Review of Histological Methods. Journal of Forensic Sciences 52(2):249-263.

Martínez-Maza C. (2007). Ontogenia y filogenia del modelado óseo en el esqueleto facial y la mandíbula de los hominoideos: estudio de la línea filogenética neandertal a partir de las muestras de Atapuerca-sh y El Sidrón [Tesis]. Madrid: Universidad Complutense de Madrid.

Pfeiffer S, Crowder C, Harrington L, and Brown M. (2006). Secondary osteon and Haversian canal dimensions as behavioral indicators. American Journal of Physical Anthropology 131(4):460-468.

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