Entre los individuos que logran reproducirse, unos tendrán mayor cantidad de descendencia que otros. Los primeros se consideran más eficientes que los segundos debido a que realizan una mayor contribución a la generación siguiente. Los organismos que dejan poca descendencia contribuyen poco o nada a las generaciones siguientes y por ello se consideran menos eficientes.

Charles Darwin.
El origen de las especies, 1859.

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