Etimológicamente la palabra ergonomía procede de ergo = trabajo, y nomos = ley. Este término fue creado por Murrell en 1949 (Oxford, Inglaterra), y con esta denominación se agruparon conocimientos médicos, psicológicos, técnicos, fisiológicos, industriales y militares, tendientes al estudio del hombre en su ambiente laboral. Aunque no existe una definición oficial de la ergonomía, se pueden exponer algunos de los significados aplicados normalmente. Murrell la definió como “El estudio científico de las relaciones del hombre y su medio de trabajo”.
Es una ciencia multidisciplinaria que actúa sinergéticamente como un  cuerpo de conocimientos interrelacionados en su aplicación para adaptar el entorno de vida y trabajo al hombre, para su mayor bienestar y calidad de vida. Un cuerpo de conocimientos acerca de las habilidades humanas, sus limitaciones y características que son relevantes para el diseño. El diseño ergonómico es la aplicación de estos conocimientos para el diseño de herramientas, máquinas, sistemas, tareas, trabajos y ambientes seguros, confortables y de uso humano efectivo.
Años antes de que Murrel formulase el término ergonomía, en ocasión de la Exposición Universal de 1889 en París, se celebró un congreso internacional de accidentes de trabajo, que dio origen a la creación del Comité Internacional Permanente para la Prevención de Accidentes Laborales en 1890, que pretendía encontrar una base para las estadísticas internacionales sobre tales riesgos. En la década de 1930 apareció en Francia la primera revista que se ocupó de temas encaminadas a conocer y cuantificar el esfuerzo humano en relación con sus circunstancias laborales, y durante la Segunda Guerra Mundial se realizaron estudios ergonómicos con fines militares.

La ergonomía tiene dos grandes ramas, una sería la ergonomía industrial, biomecánica y ocupacional, que se concentra en los aspectos físicos del trabajo y capacidades humanas tales como fuerza, postura y repeticiones. Es un campo de conocimiento nuevo que interviene en el campo de la producción, pero ha venido desarrollándose y aplicándose en algunas empresas grandes cuyo corporativo está fuera de nuestro país. Sin embargo, cada día mediante la difusión en congresos y cursos empieza a tener demanda y resultados en su aplicación. La segunda disciplina sería la relacionada con los “Factores Humanos”, que está orientada a los aspectos psicológicos del trabajo, como la carga mental y la toma de decisiones.

La ergonomía tiene una importancia vital en nuestras vidas, es una disciplina que permite construir espacios públicos adaptados a nosotros. Por poner un ejemplo sencillo, las butacas del cine: los asientos y respaldos son de un tamaño adecuado a la media (de la población española) del ancho de la cadera, la distancia glúteo-poplítea (es decir, desde el glúteo a la corva), la distancia glúteo-ocular (desde el glúteo a  la zona de la sutura lambdoidea), etc., así como el estudio de la distancia entre asientos, filas, el alto de los peldaños o la inclinación de las rampas. Hay que incidir en el origen de la población porque no es lo mismo estudiar antropométricamente a lo noruegos que a los españoles, es evidente que la altura, peso, etc., no nos parecemos en casi nada y por lo tanto, los asientos o cualquier otro mueble, los espacios públicos o la fabricación de herramientas deben estar adaptadas a las personas que harán uso de ellas.
Este tipo de estudios antropométricos, ergonómicos, son esenciales para nuestra salud aunque muchas veces seamos conscientes de ello.

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