No sé vosotros pero yo he de reconocer que empecé a descubrir las ciencias forenses por la serie CSI (Las Vegas), me fascinaban las técnicas, los casos, los esqueletos…vaya, que me gustaba tanto que empecé a interesarme en serio por las ciencias forenses, sobre todo por la antropología. Dejando a un lado el sentimentalismo, hay que destacar que a raíz de esta serie televisiva comenzaron a proliferar películas, series, libros, videojuegos, etc., todos con argumentos detectivescos y resueltos desde la rama forense. Pero como en todo, hubo un antes y un después de CSI.
El otro día estaba viendo una buena película de espías, Gorky Park, basada en la novela homónima de 1981 y, para mi sorpresa, en una determinada escena utilizaban los mismos métodos para la reconstrucción facial que hemos visto más de veinte años después en series de televisión. Esto me llevó a pensar que en realidad conocía muy poco sobre estas técnicas forenses previas al boom televisivo que supuso CSI, así que comencé a buscar sobre el tema, y sorprendentemente he descubierto que se remontan a una época muy anterior a lo que imaginaba.

Izda: Escenas de Gorky Park (1983), y dcha: Escenas de CSI Las Vegas, capítulo 3x08.
Izda: Escenas de Gorky Park (1983), y dcha: Escenas de CSI Las Vegas, capítulo 3×08. [Hacer click en la imagen para aumentar su tamaño]

 

Jericho

La realización de máscaras se remonta a épocas tempranas. Son numerosos los restos de máscaras encontradas en excavaciones, por ejemplo la hallada en Jericho (7000 a.C) que fue modelada con arcilla sobre el propio cráneo, utilizaron conchas para simular los ojos y las mandíbulas fueron enterradas aparte (imagen derecha-tomada del libro Forensic Facial Reconstruction-). La aparición de máscaras funerarias tuvo lugar en Egipto (el primer ejemplo data del 1370 a.C), donde hacían el molde negativo en yeso y la producción del molde postivo era mediante la fundición de cera.

 

 

Modelo anatómico de cera realizado por Zumbo. (Imagen tomada del libro Forensci Facial Reconstruction)
Modelo anatómico de cera realizado por Zumbo. (Imagen tomada del libro Forensic Facial Reconstruction)

Muy posteriormente fueron los italianos los que introdujeron en la medicina el modelado facial en cera. Fue en siglo XVII cuando Giulio Gaetano Zumbo (1656-1701), escultor italiano, realizó los primeros trabajos en cera de los diferentes estadios de la descomposición del cuerpo humano, que en su momento resultaron ciertamente macabros (no puedo dejar de pensar en la exposición Human Bodies que hace unos años recorría el planeta causando fasinación y repulsión a partes iguales. Parece que no ha cambiado mucho nuestra percepción ante estos temas). Su trabajo exponía con una extraordinaria y científica precisión la “desintegración” del cuerpo humano tras la muerte. Uno de sus trabajos más famosos fue la realización de una escultura facial en cera, directamente sobre el cráneo de un hombre ya fallecido, y que supone un magnífico ejercicio de reconstrucción en 3-D de su anatomía (imagen izquierda).

 

isabella ruxton
Superposición de las fotografías de Isabella Ruxton en vida y la de su cráneo. (Imagen tomada del libro Forensic Facial Reconstruction)

Es evidente que durante varios siglos los más interesados en esta ciencia fueron los anatomistas, ya que les permitía conocer y estudiar con mucha precisión los recovecos del cuerpo humano. Pero poco a poco estas técnicas pasaron a ser parte fundamental de la investigación policial, sobre todo en casos de desaparecidos. En Europa, a primeros del siglo XX la técnica más utilizada era la superposición de fotografías, es decir, colocaban la fotografía de la víctima sobre otra realizada al cráneo para comprobar sus similitudes. El primer caso en el que fue utilizado esta metodología fue en Reino Unido: el Dr. Ruxton denunció que su mujer le había abandonado por otro hombre, pero semanas más tarde aparecieron varios cuerpos desmembrados en Glasgow. La policía recuperó dos cráneos y más de setenta partes de los cuerpos, envueltos en papel de periódico. Dicho periódico únicamente se había distribuido en la zona de residencia del Dr. Ruxton. Se sospechaba que el Dr. Ruxton había asesinado a su esposa y a su doncella, realizándoles incisiones y desfigurándoles el rostro para impedir la identificación, por lo que la policía superpuso las fotografías de las dos mujeres sobre las de los cráneos dando positivos resultados. A la derecha de estas líneas se puede ver la imagen de ambas fotografías superpuestas, correspondientes a Isabella Ruxton.

 

McGregor fue pionero en Estados Unidos en usar la reconstrucción facial, y en 1915 consiguió la reconstrucción de cráneos de hombres prehistóricos para el Museo de Historia Natural de Nueva York. Sin embargo, fue Wilder el primero en interesarse en la recosntrucción de Nativos Americanos mediante los métodos que se utilizaban en Europa. A pesar de estos primeros inicios no fue hasta 1946 cuando se retomó esta técnica de forma seria, cuando Krogman trabajó sobre un cráneo fotografiándolo antes del descarnamiento y realizando junto al escultor McCue la reconstrucción facial, utilizando los datos obtenidos de la profundidad de los tejidos para determinar de forma más precisa el sexo y la etnia de origen del individuo. Posteriormente compararon la recosntrucción facial con las fotografías hechas previamente, al ver la gran similitud comenzaron a utilizar esta técnica para la identificación forense. Las técnicas americanas utilizan un promedio del grosor de los tejidos para realizar tablas comparativas con las diferentes variables de edad, sexo y etnia.
En 1975, la Policía de New Jersey solicitó la colaboración de Krogman en la reconstrucción facial de un cuerpo que se encontraba en descomposición, el caso se resolvió con éxito gracias a la utilización de estas técnicas forenses.

En décadas posteriores siguieron estudiando estas técnicas creándose métodos diferentes hasta llegar al método computerizado que aumentó la precisión, rapidez y eficiencia de la reconstrucción facial forense. El método informático permitía eliminar el error introducido por el escultor. El primer diseño de esta metodología fue llevado a cabo por Moss y sus colegas del University College London (UCL) en 1987, que consistía en un láser automatizado que escaneaba la superficie del cráneo y una cámara que digitalizaba los datos. En un principio la técnica manual seguía dando resultados más realistas que el informático, sin embargo este último permitía introducir mayor número de variables. Posteriormente se crearon bases de datos que posibilitaban añadir y modificar con precisión los distintos componentes faciales para una mejor reconstrucción.

Reconstrucción facial generada mediante técnicas informáticas (Imagen tomada del libro Forensic Facial Reconstruction)
Reconstrucción facial generada mediante técnicas informáticas (Imagen tomada del libro Forensic Facial Reconstruction)

 

¿Por qué el cráneo?

Los efectos de la lepra en el cráneo de Robert the Bruce. Cráneo y reconstrucción facial (Imagen tomada del libro Forensic Facial Reconstruction)
Los efectos de la lepra en el cráneo de Robert the Bruce. Cráneo y reconstrucción facial (Imagen tomada del libro Forensic Facial Reconstruction)

Tradicionalmente el cráneo es el hueso más estudiado en Antropología Física. Debido a su forma compleja que se desarrolla bajo la influencia del crecimiento y la maduración. Existen tres factores muy importantes que se pueden determinar mediante el estudio del cráneo: el sexo, la edad y la etnia de origen, si bien es preferible tener otros restos óseos que permitan asegurarse.
La determinación del sexo a menudo trae problemas ya que la edad, el medioambiente, los cambios patológicos y la variación poblacional influyen en la determinación.
Además, existen otroa factores que pueden ayudar a determinar la identidad del individuo, como por ejemplo los indicadores culturales o los patológicos. Muchas enfermedades dejan marcas en la superficie craneal, como la Lepra, la Osteomielitis o algunos tumores. Por ejemplo está el caso de Robert the Bruce, héroe de guerra escocés, que sufrió lepra perdiendo el hueso alveolar del maxilar, los dientes del maxilar y los huesos nasales (imagen derecha).

 

Miguelón
Cráneo de Miguelón y su reconstrucción (Fundación Atapuerca)

Otro ejemplo que seguramente os sea conocido es el de Miguelón, el cráneo 5 de Homo heidelbergensis encontrado en la Sima de los Huesos, en Atapuerca. Este individuo sufrió una grave afección maxilodentaria, ocasionada por la fractura en vida de una pieza dentaria. No se ha descartado que dicha afección causara una septicemia y fuera la causa de la muerte de Miguelón. En Paleoantropología este tipo de técnica forense sirve para “ponerle cara” a nuestros antepasados. Aquí podéis ver la reconstrucción que hizo el equipo de investigadores del cráneo de Miguelón.

Actualmente las técnicas para la reconstrucción facial forense siguen avanzando con nuevos modelos informáticos, utilizándose también escáneres computerizados para los diseños 3-D que permiten una mayor precisión a la hora de hacer la reconstrucción.

Después de este repaso por la historia de la Antropología Forense en el campo de la reconstrucción facial hemos visto que en este caso Gorky Park y CSI son bastante fieles a la realidad y además una buena forma de acercarnos al mundo forense 😉

Para más información:
Wilkinson, C. (2004). Forensic Facial Reconstruction. Cambridge University Press. 289 pp.

Esta entrada participa en la XXXI Edición del Carnaval de Biología que acoge el blog Retales de Ciencia.

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