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La relación entre la investigación científica y las mujeres viene siendo complicada desde tiempos inmemoriales. Son numerosos los casos de investigadoras ensombrecidas por el manto intolerante del machismo, mujeres que tuvieron que trabajar diez veces más que sus compañeros para obtener el mismo reconocimiento, suponiendo que este reconocimiento llegase alguna vez. Pero no debo hablar de este tema en pasado porque sigue siendo prácticamente igual, quizá no se llegue al extremo de prohibir estudiar una determinada carrera a una mujer, pero sin duda continúan las desigualdades. Tan solo hay que prestar atención a lo que nos rodea y echar un ojo a las hemerotecas.  Por poner un ejemplo relativamente reciente, en 2005 el entonces presidente de la Universidad de Harvard, Lawrence Henry Summers, afirmó en un discurso público que la escasa representación de las mujeres en la ciencia se debía a causas biológicas.
Sin irnos tan lejos, aquí en España, el Sr. Gonzalo Anes (director de la Real Academia de la Historia), en una entrevista de 2011, ante la pregunta “¿Qué le falta a la Academia?” respondió: “Más mujeres. Las hay muy preparadas pero menos que los hombres. Hay una cuestión: un historiador necesita disponer de muchas horas para documentarse en los archivos. Y por desgracia, en las mujeres esas miles de horas están dedicadas a criar a sus hijos y a ser amas de casa”. Para estos dos personajes las mujeres debemos de tener alguna mutación genética que nos impide ser tan impresionantes en nuestro oficio como ellos.

Ante estas lindezas, ¿De verdad pensamos que tenemos una comunidad científica igualitaria?. El mapa que hay bajo estas líneas está sacado de Bibliometrics: Global gender disparities in science, publicado en Nature el Diciembre pasado. Representa la producción científica llevada a cabo mayoritariamente por hombres (azul oscuro) a la llevada por mujeres (rojo oscuro), teniendo un intermedio de igualdad representado por el color blanco. Solo hay que echar un vistazo para ver que se cuentan con los dedos de una mano los países paritarios, y que en la gran mayoría siguen siendo ellos los que más publican. Bien, ahora es cuando alguno pensará “Quizá es que ellos hagan mejor ciencia, y por eso publican más trabajos”. Si has pensado esto, sigue leyendo más abajo.

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Mapa representativo de la producción científica entre hombres y mujeres. Cuanto más azul mayor representación masculina. En blanco los países donde hay paridad. En rojo las dominadas por mujeres (pincha en la imagen para aumentar su tamaño). (Fuente: Larivière, 2013)

El CSIC elabora informes anuales sobre el papel de la mujer en la investigación y pone especial atención en los números. Aquí os dejo un gráfico del informe de 2013, que representa la distribución del personal científico por áreas de investigación (azul: hombres, rojo: mujeres). Las cifras tan solo se asemejan en el campo de la Ciencia y Tecnología de los Alimentos y son escandalosamente dispares en áreas como Ciencia y Tecnologías Físicas (tan solo representan el 20,98%) o en Recursos Naturales (24.51%).

Distribución del personal científico según la especialidad. En azul los hombres y en rojo las mujeres. Fuente: Informe Mujer.CSIC.2013.
Distribución del personal científico según la especialidad. En azul los hombres y en rojo las mujeres.
Fuente: Informe Mujer.CSIC.2013.

Pero hay algo realmente curioso, recordad el área en la que las mujeres y los hombres estaban muy igualados: Ciencia y Tecnología de los Alimentos, donde las mujeres no solo se acercan sino que superan en número a los hombres (118 mujeres y 113 hombres, es decir las mujeres representan en este campo el 51,08% del personal científico). Ahora, revisemos la tabla y el gráfico siguiente en el que se representa la Distribución del Personal Científico por Áreas y Escalas.
(Las siglas representan lo siguiente: PI = Profesores de Investigación. IC = Investigadores Científicos. CT = Científicos Titulares).

H y M en Ciencia Alimentos TABLA H y M en Ciencia Alimentos

Se observa como las mujeres no llegan al 50% en los cargos de Profesor Investigador y de Investigador Científico, dos de tres. ¿Casualidad?. Si esto ocurre en el único campo en el que las mujeres predominan levemente, ¿Cómo será en los que no son ni la mitad del personal? Pues más de lo mismo, exageradamente desigual:

bio y recursos natu

Si nos fijamos en los datos del personal Pre-doctoral en formación (gráfico inferior), podemos ver que las mujeres sobrepasan en número a los hombres en la mayoría de áreas de investigación, en estos datos están incluidos los Becarios predoctorales (JAE PRE, JAE INTRO, FPI, FPU, CC.AA., otras becas predoc). ¿Qué ocurre entonces?, en el comienzo de la carrera doctoral hay mayoría de personal femenino, pero cuando llega el período post doctoral son ellos los que cubren las plazas. Algo muy similar se puede ver en la carrera, en el área biosanitaria (por poner un ejemplo que conozco mejor) en las aulas predominan las mujeres pero luego son los hombres los que llenan los despachos y los cargos de altura.

Personal Pre-Doctoral en formación por área y sexo. CSIC 2013.
Personal Pre-Doctoral en formación por área y sexo. CSIC 2013.

Es cierto que hay que tener en cuenta que mujeres y hombres no somos iguales, no se pide la igualdad absoluta en todos los campos, me refiero a que es inevitable que predominen más las mujeres en unos campos o los hombres en otros. Nadie pide un 50% de cada sexo en todos los cargos y áreas de investigación, pero no cabe duda que la desigual proporción en todos ellos ofrece un patrón machista. En la mente de muchas personas (hombres y mujeres) está la idea de que ellos son mejores, aunque no haya ninguna prueba empírica de ello.
Hace un par de años, la científica Corinne A. Moss-Racusin y su equipo hicieron el experimento John Vs. Jennifer en el que crearon dos CV idénticos, uno a nombre de Jennifer y otro de John, para optar a un puesto de jefe de laboratorio. Repartieron el CV por varias Universidades, y el resultado fue impresionante: mostraron que el profesorado (masculino y femenino) de las diferentes universidades discriminaron positivamente a estudiantes ‘John’ respecto a estudiantes ‘Jennifer’.

Las mujeres investigadoras son tan válidas como sus compañeros masculinos, ya va siendo hora de cambiar las cosas. No podemos permitirnos desaprovechar a la mitad de las mentes científicas solo por prejuicios sexistas. Tampoco podemos permitir que siga habiendo investigadoras que firman sus artículos con iniciales para ocultar su nombre de pila, todo porque muchos científicos no se fían de la validez de su trabajo únicamente porque lo ha realizado una mujer.
No se puede consentir que hoy en día sigamos con el mismo pensamiento cavernícola de hace décadas. Ya está bien.

Más información en: http://www.csic.es/web/guest/mujeres-y-ciencia

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